Resumen de mi existir

Esa gran luz, esa gran luz que ilumina toda barcelona aunque estén todas las luces apagadas.

La fuerza que desprende. Las ganas que lleva en ella. La de canciones de Melendi que canta. La de veces que me hace repetir.

Rodeada de eso, eso que marca y deja huella. Que muerde, pero nunca haciendo daño. Que roza y no deja indiferente.

Alegra la vista, el oído, el tacto, y todos los sentidos habidos y por haber. Que gracias a ella he descubierto que existen. 

Que difícil es tener que imaginarla. Que difícil es verla en pantalla y no poder estar a milímetros de ella. 

Cuando se acerca provoca. Provoca una mezcla entre el infierno y el cielo, un tsunami y un incendio, la nieve y tus besos. 

Y es que no hablo de nadie.

Que hablo de algo.

Ese algo que no quiero que se pierda nunca.

Ese algo por lo que luchare cada día y cada noche.

Ese algo, que no es algo, que es todo.

Esa sonrisa.

La sonrisa de Miguel.

Teníamos que encontrarnos.

Y es que es así.

Tenía que encontrarte.

Tenías que encontrarme.

Teníamos.

Debíamos.

Y es que ya sabes que yo creo en el destino. Creo en esa fuerza que une a las personas. Que todo esta escrito. Como tu amor en mi espalda.

Un día cualquiera me encontraste ahí, rota en mil pedazos (y suerte que me encontraste), porque en vez de irte, me prometiste que me ibas a devolver las ganas. Y fue así, así fue, y así será como me devolviste y devolverás las ganas cada día. Devolviéndomelo todo. Juntando cada pieza de mi puzzle con una del tuyo, encajándola de esa manera que solo tú sabes. De esa manera que solo yo quiero. De esa manera tan tuya. Tan mía. Tan nuestra.

Sumándome con cada sonrisa, restándome las penas y multiplicándome a mí.

Y es que no estaba planeado, fue un amor no intencionado, un amor espontáneo, pero sincero. Como cuando me miras a los ojos, como en cada orgasmo, como en cada te quiero, en cada eres mía y en cada soy tuyo. Y solo mío. Ese tan mío que nada tiene que ver con la posesividad. Ese tan mío que un tal Risto nos hizo entender.

Si te cuento un secreto, un buen destino es que dos personas se encuentren cuando ni siquiera se estaban buscando.

Así que si no te es mucha molestia, ven. Ven conmigo y tapémonos que llega el frío. Dame un abrazo, porque este invierno, en este frío invierno, lo único que hará que entre en calor va a ser tu amor.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Memorias de dos superhéroes 

Un día cualquiera te despiertas sin pensar que desde ese día, tu vida cambiará para siempre.

Te levantas y te mojas la cara con agua para empezar a ver mejor todo lo que te rodea. Disfrutar de cada detalle. Miras, hueles, sientes.

Y de repente, tú.

Apareces un día. Sin avisar. Sin advertirme de que me vas a volver loca. Sin decirme que vas a cambiar mi vida completamente. Sin comentarme que vas a conseguir enamorarme y que ya no habrá marcha atrás.

Y de repente, nosotros.

Ya no somos dos, sino uno. Ya no vemos la vida en blanco y negro, sino que vemos una explosión de colores pastel y neón. Ya no corremos solos, sino de la mano. Y corremos sin frenos, pero sin miedo a estamparnos. Y es que si juntamos los dos nuestros poderes, volamos mas alto que las nubes.

Y de repente, yo.

De repente y de frente. De repente soy feliz. De repente ya no me falta nada más. De repente lo tengo todo. Todo se resume a ti, a tu sonrisa a milímetros de la mía. De repente me siento llena. De repente ya no estoy rota. De repente te quiero.

De repente tu.

De repente yo.

De repente siempre.