Sin ropa y sin nombre.

Ya sabéis lo que dicen; cuando el corazón se acelera, la ropa estorba. Y es que con él mi corazón sufre de ataques.

Y es que follamos como demonios y acabamos abrazados como ángeles. Convirtiendo el infierno en el paraíso donde todo Dios quisiera vivir. 

Ya sea de pie, sentados, a cuatro o subidos en esa mesa de billar que tantas ganas le tenemos.

No hay mejor pijama que su piel desnuda rozando la mía. Pero ya me lo dijo una vez, que ni de noche dormiríamos. Y es que la noche se volvería clara si por nuestro fuego fuera.

Ese fuego que desprende nuestro roce.

Hay pecados que merecen ser repetidos. Y es que joder, con él pecaría hasta que el mismísimo Satanás me dijera que me estoy pasando.

Somos una mezcla entre ternura y perversión. Y esta mezcla es mejor que cualquier cóctel que sepa preparar.

Y es que quiero amanecer cada día encima de ti, 

porque a tu lado,

ya estamos muy lejos.

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Y me encanta…

Y me encanta, me encanta cada vez que sus ojos cruzan con los míos. Cuando me sonríe entre beso y beso o desde lejos, detrás de la barra. Sentir sus manos. Esas manos… Que no me creeríais si os digo que hacen milagros.

Y me encanta, me encanta cuando su cuerpo se estremece al morderle la clavícula. Cuando lo siento mío. Mío, fuerte y muy dentro.

Y me encanta, me encanta cuando me agarra fuerte y me acerca hacia él. Y siento su calor, mezclándose con mis ganas de hacerle mío nuevamente.

Esas ganas que no se van nunca.

Me encanta, me encanta como habla, como besa, como muerde, como mira, como canta, como respira, me encanta todo. Me encanta él.

Y perdona, perdona si mi único deseo es encerrarte en mi cuarto y no dejarte salir. Perdona si siento un cosquilleo en el cuerpo cada vez que te beso. Perdona si te quiero para mí las 24 horas que tiene un día.

Y ojalá tuviera más.

Y es que entre besos y hielo, palomitas y camisetas hawaianas, se que esto es el principio de algo muy grande.

                        – ¿Como qué?

                        – Como quién.
#BT